Nosotras decimos:
Empecé a pensar que algo no andaba demasiado bien el día que una puntada de envidia me partió al medio mientras miraba a una pareja en un bar. El leía el diario y rumiaba algo en voz baja de las acciones, ella miraba por la ventana y cada tanto soltaba un ajá, todo tan regular y medido que se hubiera podido poner el reloj en hora con la charla.
Sin embargo allí estaba yo, haciéndome la que esperaba a alguien (ustedes saben: mirar el reloj y la puerta cada cinco minutos) y odiando con todo el odio que tenia disponible a esa mujer con cadencia de cucú, solo que ella tenía en su misma mesa y frente a frente a un hombre que cada tanto le daba la hora.
Mientras yo zurcía lo mejor que podía el agujero de mi soledad. A las dos horas mire por última vez el reloj por algún motivo siempre me pareció más copado parecer plantada que solitaria y ensaye mi última mueca de estoy sola pero no me importa, un movimiento complejo de hombros alzados, suspiro sostenido, cabeza ligeramente levantada y rictus de Gioconda tan impostado e improbable que el mozo llamo una ambulancia porque creyó que me había dado un ataque de paraplejia.
Camino al hospital pensé que, en efecto, la soledad es una enfermedad como la lepra. La gente se aleja, se te cae el alma a pedazos, y el único lugar posible para recuperarse es uno de esos solas y solos, donde las personas atacadas por el mismo mal se reúnen y comparten sus experiencias patéticas como en un leprosario.
No es que haya recurrido alguna vez a estos lugares, pero el 80% de mis amigas que concurrieron a esos lugares con la esperanza de encontrar al príncipe azul o a alguien que al menos le calentara la cama un ratito por esa noche- volvieron a sus casas solitas y desilusionadas. Eso si el 20% restante tuvo suerte, pescaron algo e incluso llegaron a casarse con dichos pescados.
Castigadas por eso que no sabes cuándo nos paso, ni cómo, nos metemos en la cola del cine o en un restaurant como si anduviéramos desnudas pero mucho menos divertidas- con el estruendo de quien se cuelga una campanita al cuello y la certeza de que todos nos miran, de que cada gesto denuncia nuestra vergüenza porque se sabe, si estás sola por algo será. Y estamos tan ocupadas sintiéndonos desgraciadas y hasta culpables- en nuestra soledad, tan preocupadas porque no se note demasiado, tan concentradas en conseguirnos algo o alguien que nos permita colgarnos de su brazo, que ni siquiera nos permitimos pensar que se trata esto de no estar con alguien.
A mí me gusta ir al cine y tener con quien comentar la película, tomar un café un día de lluvia mientras me acarician la mano, dormir abrazada y que me sirvan el desayuno en la cama, que me pasen a buscar por el trabajo, que me regalen flores y me inviten a cenar, de modo que no me voy a hacer la superada y pretender que la soledad es una elección, porque al menos en mi caso, no lo es.
Yo no soy de las que eligen estar sola, soy de las que se quedan solas. Y no me gusta, pero no está mal.
Solía pensar en mí, como una mesa de tres patas, aunque podía mantenerme de pie, era inestable porque me faltaba el hombre, la cuarta pata.
En busca de la pata perdida me convertí en una especie de Indiana Jones de la seducción. Aprendí todos los trucos: a dejar el contestador conectado para que no se supiera que estaba en casa, a no aceptar una salida de último momento para que no pensaran que no tenía planes.
Me esmeré tanto que logré enamorarme cada media hora de cualquiera que estuviera dispuesto a acompañarme. Aprendí a subirme a cualquier bondi con tal de que nadie (ni siquiera yo) sospechase que no tenia adonde ir, me perdí de mi misma un millón de veces y me encontré en las peores situaciones y en los peores lugares, al lado de alguien que no me interesaba ni un poco.
Entonces, y a fuerza de tanto viaje, aprendí finalmente que la soledad no es una carencia. Que cuando estoy sola estoy un poco más aburrida, pero no soy culpable de nada, ni estoy incompleta. No es verdad que si me falta un hombre soy como un monstruo al que le falta un pedazo.
Es cierto que si un hombre se suma a mi vida, el alma se me revolotea y es como un huracán que agrega (¡y cómo!), pasión, compañía, locura, bienestar, ternura felicidad y abrazos.
Pero también es cierto que cuando falta, no me falta nada.
Este es un articulo publicado en la revi Cosmopolitan hace aproximadamente 5 años, y durante ese tiempo he tenido la hoja y ya se me estaba rompiendo ! por eso decidi pasarlo porque no lo encontre en internet .
Espero les guste y para la proxima voy a escribir lo que dicen los hombres frente a la soledad

Devious Comments
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"Well I surrender ...
to the strawberry ice cream
never ever end of all this love.."
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"Well I surrender ...
to the strawberry ice cream
never ever end of all this love.."
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"Well I surrender ...
to the strawberry ice cream
never ever end of all this love.."
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''TONIGHT WE DINE IN HELL!!''
''Do they have happy meals ?''
''NO THEY DO NOT HAVE HAPPY MEALS!!'
see u on DA
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"Well I surrender ...
to the strawberry ice cream
never ever end of all this love.."
Btw, sweet gallery!!
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If it walks like a duck, quacks like a duck, looks like a duck, it must be a duck
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"Well I surrender ...
to the strawberry ice cream
never ever end of all this love.."
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"Well I surrender ...
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"Well I surrender ...
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Natasha Cabrera
Designer
Chupa Chowdy
vinylram.deviantart.com
Gracias por pasar y por agregarme a tu lista de amigos.
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"Well I surrender ...
to the strawberry ice cream
never ever end of all this love.."
Wow!
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"Well I surrender ...
to the strawberry ice cream
never ever end of all this love.."
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Causes stain, Stay Away
I want to fly, waiting for sunrise
I said "loving you made me happy everyday"
I wish you good luck, i still remember everyday
*L'Arc-En-Ciel, HYDE*
グレシア
Felicidades para vos tambien
hugs!
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"Well I surrender ...
to the strawberry ice cream
never ever end of all this love.."
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"Well I surrender ...
to the strawberry ice cream
never ever end of all this love.."
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Unless I grip the sword, I cannot protect you. While gripping the sword, I cannot embrace you.
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"Well I surrender ...
to the strawberry ice cream
never ever end of all this love.."
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A Dream is but a Fantasy that has not yet been turned into Reality...
ummm - by me
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Thanks for coming
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"Well I surrender ...
to the strawberry ice cream
never ever end of all this love.."
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